Publicidad:
Terra
La Coctelera

Sonrisas y lágrimas

Una de las pelis de mi infancia (bueno, y de toda mi vida, que es mi infancia) es Sonrisas y Lágrimas... ¡qué peliculón! ¡qué música! El caso es que en esta película hay una escena en la que los niños no pueden dormir por que hay tormenta. La solución de la institutriz es cantar una cancioncilla (así son todas sus soluciones) que enumera las cosas que les hacen sentir bien, y así, acordándose de las buenas cosas, dejan de pensar en la tormenta y se sienten mucho mejor.

Ahora, pensando más en mí, y sancando moraleja de la peli, he decidido hacer una listilla de cosas que me gustan, así, cuando haya "tormenta" pues me la leo y lo mismo funciona y me sube el ánimo. Podría hacerla en un post-it de los que tengo taquitos esparcidos por toda la mesa, pero teniendo un blog, no voy a hacerle ese feo a la "red de redes".

Ahí va (agárrate):

-El olor a pan recién hecho. Especialmente, el olor de la panadería "Morillas".
-Ver nevar, llover o granizar desde la ventana del salón de mi casa.
-Una ducha justo antes de dormir.
-Pasear una tarde de sol. Es mi favorito.
-Que venga el conserje y diga que ha faltado el profesor de la última clase. (¿a quién no le gusta esta????)
-Cantar en la ducha.
-Las calificaciones entre el 5 y 9. El 10 nunca lo he "catado".
-Las supermegasiestas en el sofá de mi casa. Imperdonables.
-Los churros del domingo.
-Aquellas cenas sin parar de reír en el Colegio Mayor.
-Ir a la Sierra con mi hermana y mis padres.
-La salida del último examen antes de vacaciones. Aunque haya suspendido hasta "el Tato", se respira un ambiente de felicidad...
-El tiempo libre. Es mi máxima aspiración.

Esos amigos que no saben nada de ti

Y no es por que estás desaparecido, sino por su escasísimo interés en tu vida. Yo creo que todo el mundo tiene algún que otro "amigo" de esos. Más que nada, por que el mundo está plagado de este tipo de personas... esas personas que, su única ilusión es contarte su vida y amores, sus experiencias, ilusiones y desilusiones, su forma de ver la vida y demostrarte lo absolutamente bien que les va todo. Después, te dan un par de besos, se despiden amablemente y, ni siquiera te han preguntado: "¿y tú que tal?" Tu te quedas con cara de tonto, agradeciendo eternamente que no te haya preguntado nada, por que hubieras sido incapaz de responder con la misma efusividad y emoción. Más que nada por que tienes claro que para estar a gusto con tu vida no necesitas contárselo ni demostrárselo a nadie, por que no por mucho repetirlo va a ser más verdad (o más mentira).

Da un poco de pena, pero, más que nada, por que ese amigo no se interesó por ti, por que le da igual si te ha tocado la lotería como si estás al borde del suicidio. El único motivo que le llevó a hablar contigo era el convencerte de lo maravillosa e interesante que es su vida, cosa que en ningún momento has dudado. Da pena que ese "amigo", no conciba en su mente que tú también tienes una vida, y da más pena aún que tu amigo (en mi caso, amiga) esté completamente seguro no tienes nada, nada, nada que contar.

No me hace ninguna gracia

Hace ya bastante tiempo que me propuse que nunca más me iba a reir de lo que no me hiciera gracia. Parece una tontería, pero, hay muchas, muchas veces, en las que nos reímos de chistes, bromas, chascarrillos y gilipolleces varias que, en realidad, más que hacernos gracia, nos tocan las narices. Simplemente nos reimos de ellos por que no hay suficiente confianza con la persona que los dice, o por no quedar mal, no ser bordes o yo que sé.

Cuando yo me propuse esto fue por que necesitaba tomar medidas drásticas con respecto a mi autoestima, que estaba siendo muy dañada... Os cuento. Yo tenía unos compañeros con los que tenía que hacer cierto trabajo. Eran unos muchachos muy bromistas, pero sus bromas (y esto lo he comprobado después) sólo se apoyaban en humillar y desprestigiar a los demás, en aquel caso...era yo. Total, que, en cada cosa que me equivocaba, que dudaba, o que no tenía cierta seguridad o buenos argumentos para defenderla, tenía que acabar escuchando: "esto solo te puede pasar a ti, jaja jiji", o "hay que ver la poquita idea que tienes, jeje jaja" con todas sus risitas maliciosas y humillantes. Yo, como era (e intento seguir siendo) una chica agradable y amigable, pues, casi por inercia, por cumplir o por no crear mal ambiente, también me reía (o lo intentaba), me tragaba el orgullo, y les daba la razón "jaja jeje".

A todo esto, yo llegaba a mi casa echando humo por las orejas, jodidisima, humilladisima, fastidiada, por toda la jornada de risas que habia propiciado a esos idiotas. Así que, un buen día, decidí que solo y exclusivamente me iba a reir de lo que verdaderamente me hiciese gracia, y si tenia que dejarlos con la bromita en la boca pues ahi se quedaban.

Las primeras veces, se quedaban absolutamente descolocados: "otra vez te has confindido, jeje jaja"... silencio total. Se quedaban mirandose en plan "pero que le pasa a esta?" Pero el silencio que yo habia creado duraba al menos 5 minutos. Así, poco a poco, y al ver que nadie le reia sus absurdas gracias, dejaron de machacarme. Lo que pude notar, varios meses después, con gran pena, es que habían encontrado a otra "vícitma". Y observé tristemente como le decían: "esto solo te puede pasar a ti, jaja jeje" y el pobre muchacho, respondia con timidez: "si, jeje jaja". Por lo menos me habían dejado en paz. La verdad, no entiendo la gente que apoya su autoestima en destrozar la ajena. Pero el mundo está plagadísimo de gente así.

Ahora le he cogido el gustazo a no reirme de lo que no me hace gracia. Tanto es así, y tan espóntanea me he vuelto, que a veces alguna amiga me cuenta alguna tontería suya y le pongo cara de perro. A veces sé que resulto algo borde... pero creo que la sinceridad es adictiva...

Nochevieja

Todos los años, la nochevieja, por un motivo u otro, me causa confusión. La gente le da tantísima importancia a esta noche, que ya, si al final no te lo pasas bien o no disfrutas, te sientes un auténtico bicho raro.

Para empezar, comienza el dilema con mis amigos de a dónde vamos a ir. Una semana antes empiezan los acalorados debates en botellones y cafeterías, que si al cotillón, que si de bares, que si de fiesta en una casa, que si nos quedamos viendo a La Pantoja (esa opción siempre la pongo yo y no tiene muchos votos, jeje). Al final, como nunca nos ponemos de acuerdo, siempre acabamos en el cotillón. Yo el año pasado di un ultimatum: "O una nochevieja diferente, o me quedo en casa"... me quedé en casa.

La entrada al cotillón, aquí en mi pueblecillo, cuesta 40€. Ahora comienza el dilema moral... 40 eurazos, vaya inversión!! Lo tengo que amortizar bien.... Asi que echamos cuentas.... 40 euros a 4 euros la copa son.... 10 copas. Si no te bebes 10 copas...has desperdiciado tu dinero. Asi que tu vas e intentas beberte las 10 copas. Yo todos los años pierdo la cuenta... a partir de la 4ª copa pierdo la memoria... el caso es que si no te bebes las 10 copas te sientes fatal por haber desperdiciado asi tu dinero, pero si te las bebes (o te aproximas) te sientes peor por que te has pasado con el alcohol...

Las tardes previas a las nocheviejas son curiosas. Todas mis amigas deciden si van a ir de dorado o de plateado este año, collar, pendientes, pulseras, sombra de ojos... el accesorio que te falta te lo compras en lo de Tejada, es lo tradicional. Todo el mundo comenta como es su supervestido y sus superzapatos... y la llegada a la fiesta es espectacular: pestañas larguísimas, labios brillantes, taconazos, besos, abrazos, millones de perfumes se mezclan en tu pituitaria... unas 6 horas después.... ojos negros de rimel repegado, alientos fetibundos a alcohol y tabaco, pies destrozados por los zapatos, potas,... y un frío negro! Ahora sube a tu casa andando desde el pabellón...

Pesimista

La gente me dice que soy pesimista. He buscado en el diccionario. Pesimista:Que tiende a ver y a juzgar las cosas en su aspecto más negativo o desfavorable.
Así que eso es ser pesimista. Pero yo pienso: ¿qué pasa cuando realmente, y con subjetividad, ves que las cosas que ocurren son absolutamente negativas y desfavorables? Hay gente que a eso lo denomina "ser gafe"... Gafe: Que es desafortunado o que su presencia se considera que acarrea mala suerte a los demás.
Entonces, ¿qué me ocurre? ¿Realmente soy gafe? ¿O soy una auténtica pesimista que no es capaz de reconocerlo?

Creo que voy a dejar de darle vueltas. Igual es un poco egocentrista (¿esta palabra existe?) pensar que todo lo malo que ocurre alrededor sea por propia culpa. La próxima vez que la sensación de que "todo va mal" me invada, primero pensaré: "no es que todo vaya mal, es que yo lo veo con los ojos del pesimismo". Y si, realmente, van mal, me diré a mí misma: "No seas egocéntrica, si las cosas van mal, es por que tenía que ser así, no por que tu presencia influya en ellas ¿quién te has creído que eres?"

La vena literaria

Hace unos días un amigo me recomendó hacer un blog. Si os digo por qué me lo recomendó, os vais a partir de risa. Resulta que soy una estudiante de 4º de ingeniería con una frustradísima vocación de periodista. Mi amigo, ni corto ni perezoso, va y me dice: "pues ahora cualquiera puede ser un poquito periodista, haciendose un blog y desatando su vena literaria". Y aquí me teneis, intentando encontrar mi auténtica vocación, un poco tarde, la verdad.